jueves, 25 de diciembre de 2008

Regalos de Cesar Hildebrandt



EL 24 de diciembre ha sido una fecha especial, una fecha especial pero llena de casi siempre lo mismo, en el trabajo el juego del "amigo secreto" al que siempre me negué a participar por predesible y desabrido, los mismos adornos medianos y fetiches, los saludos que terminan en "que tengas una feliz navidad", todo igual que siempre: aburrido. Así que recurrí a los periódicos, todo en la misma línea: nada. Hasta que un buen amigo me alcanzó el que considero el mejor artículo de la fecha navideña. El autor, Cesar Hildebrandt y una reflexión que chispa entre los sesudo y , a la vez, distitinto a todo lo que siempre me ha aburrido.

Con ustedes los "Regalos de navidad"publicado en el diario La Primera, del 24 de diciembre de 2008-



Regalos de navidad


Habrá que regalarle al amor un poco de menos entusiasmo. Y al desamor una dosis de memoria.
Y a los grandes sueños con mayúsculas un manual del escepticismo y una enciclopedia del fracaso.
Y al árbol que se alza creyéndose el fundador de todas las genealogías, regalémosle la sombra de otros árboles mejores.
Y al bosque una pradera.
Y a la pradera un mar.
Y al mar un gran naufragio.
Al egoísmo debemos regalarle una guerra civil congolesa.
Y a la neutralidad, una ruandesa.
A Steven Spielberg, un huérfano de Gaza.
Y a Alan García deberíamos regalarle perspectiva (en dosis de caballo).
Y a Obama, al que sólo Shangó podrá salvar, una disminución del patriotismo.
Y a la estrella de Belén un astrónomo sumerio para que diga toda la verdad.
Y a los sodálites -las barras bravas de Dios- la cortesía intelectual de la duda.
A los que se volvieron, ya viejos, defensores del viejo orden habría que mandarles la foto de la primera enamorada.
A Fujimori, la espada con la que jamás se haría el Harakiri porque el Harakiri es el restablecimiento del honor y no se restablece lo que nunca se tuvo.
Debemos regalarle a la mujer de al lado una mirada y al niño menesteroso un llamamiento y a Cipriani la fe del carbonero.
Y al que no pide nada, debemos regalarle más que nunca.
Sería de lo mejor regalarle a la izquierda un poco de derecha y a la derecha un tiburón blanco.
El mejor regalo para Genaro Delgado sería devolverle el alma (encontrada en una escena del crimen).
Y a Dionisio Romero habría que regalarle un libro sobre la fugacidad.
Y a Bernard Madoff un juego de Monopolio.
Y al pobre diablo, un libro de Hugo Neira para que se consuele.
Al Señor de los Milagros, un milagro.
Y al cielo de Lima, una foto del cielo de Huaraz.
A los comunistas sobrevivientes, una réplica del único muro que la demagogia igualitaria no podrá derribar: la Gran Muralla China.
Al señor Bush hay que regalarle dos montañas: una de cadáveres iraquíes y otra de caca.
Al nuevo Adán, un paraíso (fiscal).
A los fanáticos, un poco de perdón.
Y al perdón, sabiduría.
Y a la sabiduría, un poco de tristeza.
Y a la tristeza, nada. Porque nada necesita la tristeza.

2 comentarios:

elvanguardista dijo...

che, ta bonita la foto, pero escribenos algo de cuando en vez.

sos grosso! sabélo!

m.

elvanguardista dijo...

actualiza,pes, che,actualiza!
use it or loose it