
“HACER EL AMOR”
Qué tan falsaza puede ser esta frase. En las novelas la escucho a cada rato, de pronto la escena es fulminante y decisiva, los protagonistas se acercan deseosos de amor, se acarician. El galán, todo bacán y con un terno forzadazo y, además, segurazo por ser el gerente de la “compañía” (no empresa, ni negocio, sino compañía) le dice a la joven muchacha, heredera de la fortuna del abuelito ricacho cabeza de bizcocho, “quiero hacerte el amor”, ella, totalmente desarmada por semejante declaración, cree ciegamente en su palabra, realiza la última exhalación virginal y se entrega a él. El sujeto desenfunda la espada y le promete lealtad, no fidelidad sino lealtad, que caballerazo, que lindo, que romántico.
La frase “hacer el amor” es más vieja y venenosa de lo que uno puede esperar. “Hacer” significa producir algo, ocasionar o causar. El “amor” es un sentimiento, para Stendhal el amor puede abarcar diversas formas, por lo que distinguió amor-pasión, amor-gusto, amor-físico, amor de vanidad, Rilke, creía que amar es dos soledades compartidas. Pelo Madueño, líder de la Liga del Sueño, decía que no se trataba de amor sino de manchas en el pantalón. Calamaro, más agudo, nos clavó la duda: “de qué hablamos cuando hablamos de amor, por qué cantamos canciones de amor, si suenan mal y nunca tienen razón, no se puede vivir del amor”. Imagínate que eres misio y, en un ataque de Calamarismo, le dices a tu enamorada que “no se puede vivir del amor”, podría responderte: “y de qué mierda quieres que viva si no te alcanza para nada” (por favor no utilizar estas frases en casa, peor si estás en la de tu enamorada/o)
No creo que el amor se pueda “hacer”, es difícil crear un sentimiento tan complejo por el sólo roce y contacto genital, ni que fuéramos la lámpara maravillosa. No es correcto utilizar “hacer el amor” como sinónimo de relación sexual. Ahora bien, es claro que una relación sexual se puede hacer por amor, pero no siempre el amor está presente en una relación sexual.
Por qué una chica/o al final de la noche te dice “hazme el amor”, ya sé que es para que se lo hagas, obvio, pero hay un sutil error en la construcción de esta frase, el “amor” no se puede hacer, el amor se entrega, se da, yo puedo dar amor, extender amor, claro, que si es que si la o lo conociste el mismo día estás más que jodido, porque podrás pasarla de putamadre, pero de amor vas a entregar muy poco.
Alguna vez, conversando con amigos, he utilizado la frasecita analizada y me he sentido huachafazo, inseguro de lo que había dicho, nunca me ha convencido. Mi padre alguna vez me dijo, que fue un poeta el que inventó dicha frase, quien en un afán de volver el lenguaje más romántico, reemplazó acto sexual o coito por “hacer el amor”. Hoy en día, que bailamos reggaetón como animales, o vemos en la publicidad a muchachos a los que se les incendia la cabeza por calmar su desenfrenado apetito sexual, vale la pena decir “hagamos el amor”, yo creo que no.