"Embajadores que han perdido su cargo caminan por la calle con un aire de picapedreros, ministros destituidos parecen la foto amarillenta de su antigua efigie. Hay hombres así, que, abandonando el puesto, recaen en la insignificancia. Ello se debe a que no tenían otra manera de ser que su función"
Escribió Ribeyo en Prosas Apátridas.
Hace poco compré algo en la misma tienda cercana a mi trabajo, a media tarde y con un sol super fuerte, un señor que acababa de comprar se quedó observando mi turno a la hora de mi compra.
Le dije a la señora, me da una gaseosa no retornable.
El caballero viejo , me dijo, ¿no retornable?
Le dije rápidamente, claro no retornable, osea que la botella no se debe de volver a usar. Así evito devolverle a la señora una botella, por ejemplo la de vidrio.
El señor estaba sorprendido, se quedó pensando en el aire. Su vestido era el de un funcionario,y posiblemente uno del Ministerio de Relaciones Exteriores, chapado a la antigua y con cabello blanco.
Me quedó mirando como si habría quebrado algún viejo concepto de su cabeza, habría alguna vez utilizado el envase no retornable?, mi argumento lo tomó de forma muy seria, de repente si su pregunta hubiera sido parte de una entrevista de trabajo, me hubiera jalado por osado o revolucionario.
El tipo pasó de pensador a analizador, observaba ahora mi rostro, como quien intentaba calcular mi edad.
Fue así que le dije. Así es señor, existe una diferencia entre envases retornables y no retornables, siempre ha sido así, en mi casa siempre compran gaseosa, claro que cuando la compro para mí y no para compartir en mi oficina, las prefiero de vidrio como la que usted está tomando.
El vidrio conserva mejor el sabor.
El señor: Exacto!
Mientras me iba de la tienda, (sonriendo por la rareza de diálogo, que más parecía un comercial de inca kola), la señora bodeguera que siempre me había tratado de "joven" y que había sido expectadora de lujo en todo nuestra conversa, me gritó desde su tribuna:
-"Doctor, doctor, recuerde que me debe una botella de vidrio!"-
El señor se convenció que no era un falso , quedaba claro que yo las prefería de vidrio; la señora, creo que me llamó "doctor", por cómo había mostrado más rapidez que el citado personaje, que a todas luces era un profesional de años.
Al día siguiente la señora de la tienda me volvió a llamar "joven", yo normal y más tranquilo, me había dado cuenta que la señora había sacado a lustres la muletilla - que todos usan- "doctor"- no por una afinidad a mi carrera, sino para que le agrade más. Quería ser amigable, seguro le gustó cómo manejé la situación. Seguro no.
"Doctor" te dicen casi todos, por respeto, o porque irradias muestras de profesionalismo, pero a veces esa palabreja puede ser tan simple, se ha vulgarizado mucho y a a veces uno no sabe si lo están elogiando o le están tomando el pelo cuando te llaman "doctor".
No pienso decir exactamente lo que implica el grado de "Doctor", eso que lo expliquen los que sí son doctores. Joder!
Se me enseñó en mi facultad de derecho PUCP, que existe un principio de informalismo, el cual se constituye como una norma rectora que debe, necesariamente, inspirar al ordenamiento en sí, este principio defiende derechos por cuestiones meramente procedimentales como la exigencia de requisitos innecesarios o entorpecedores que tienden a robustecer la exquisita burocracia.
Se me enseñó también y a modo de ejemplo, que hasta hace no mucho, existían normas procesales que sustentaban como supuesto de admisibilidad de la demanda el tener que cumplir con caprichos de orden en el texto de la misma, como por ejemplo, el cumplir con no sé cuantas pulgadas (o habrán sido pulgas?) de margen entre el inicio del texto y el extremo de la hoja , entre otras... todo el salón respiraba tranquilo cuando se nos decía que dicha práctica había sido aniquilada.
Me gusta guardar estas viejas enseñanzas ante cualquier delicadeza de la administración pública. Sin embargo, nunca creí encontrármela en la ventanilla de la Facultad de Derecho de la Católica, mi Facultad, y menos recalcada por el Secretario Académico (autoridad a la que he recurrido y del cual me había llevado una excelente apreciación por su buena disposición, frente a un reclamo que hice en otra oportunidad)
Resulta que presenté mi humilde convenio de centro de labores para la correspondiente firma y aprobación del Secretario Académico . Mi documento, lejos de esperar un ágil sello de recepción, fue hojeado por el trabajador encargado de recibir estas solicitudes, yo imaginaba que aquel estaba revisando lo esencial de mi solicitud; sin embargo, noté que su verificación era más rigurosa, hecho que quedó corroborado cuando hizo una exclamación al encontrar un defecto adredemente buscado, me dijo en seco:
-Falta una tilde-
?
Agregó: -Claro, falta una tilde en la “O” de CATOLICA-.
osea debía ser PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ
de tal forma que : "PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATOLICA DEL PERÚ" ( sin tilde) era un nombre no reconocido por la facultad.
El muchacho me entregó el convenio como para que me convenza del “esencial” defecto encontrado. Lo revisé y me di cuenta que en sólo uno, de los tres convenios, había faltado la tilde en la sagrada palabra “CATOLICA”.
Trabajador: Es que él (Secretario Académico) no lo va a firmar, debe de haber un tilde necesariamente, él no firma convenios con este error.
Yo no podía creer nada…no estaba helado sino aterrado!. Su respuesta no sólo rebelaba que lo que me señalaba era una practica bastante usada , sino que dicha tilde constituía un criterio de admisibilidad para la solicitud de mi convenio! Dios mió!. Había descubierto que para dicha autoridad una tilde podía cambiar el sentido e interpretación de todo un convenio!, al punto que la no inclusión de la tilde en CATOLICA se castigaba con la no recepción de dicho documento!. -Dios mío, dios mío por qué me has abandonado! - Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido!. Me convertí en un signo de interrogación, me preguntaba será esto cierto? qué clase de problema con el percentil ortográfico del colegio tuvo el creador de semejante extravagancia!
El muchacho, que lamentablemente se estaba tragando todo mi disgusto, movía la cabeza para ambos lados, cualquiera sea mi argumentación, mi convenio no pasaría (NO PAAAAASAAAAA! diría Casareto), entendí que, lamentablemente, estaba al frente de un predeterminado cancerbero de exquisiteces y que , claramente, estaba configurado para ser lo más refinado del posible, en cuanto a "etiqueta ortográfica"
Han pasado algunos meses de tal incidente y hoy tengo que realizar algunos trámites , he recordado mi anécdota y reflexionado sobre ella. Estoy de acuerdo que toda solicitud debe guardar una formalidad, PERO EXQUISITECES NO POR FAVOR!, no le viene bien a una facultad de derecho el incorporar requisitos que satisfagan las exigencias ortográficas de una persona, como tampoco contagiarlas a la mesa de partes. Ello no es bueno, es exagerado y caprichoso.
Me gustaría conversar del tema con el mismo Secretario y sé que habrá oportunidad para dialogar sobre lo ocurrido, felizmente ya sé que la ausencia de una tilde le puede crispar el ojo y no voy a negar que, me está dando vueltas por la cabeza el cometer algún error ortográfico en alguna solicitud, haber si así le refresco un poco el tema y, consecuentemente, refrescar lo aprendido sobre el informalismo, principio que conoce mejor que yo , pero que definitivamente no usa cuando se trata de tildes en la "O" de CATOLICA.
Colofón! AL FINAL LA TILDE LA LOGRÉ CON UN BUEN "FAI PEN" NEGRO. EL MUCHACHO DE LA RECEPCIÓN SE DIO CUENTA DE ESTO, PERO FELIZMENTE TAMBIÉN SE HABÍA DADO CUENTA QUE LA TOLERANCIA TIENE LIMITES. Y LOS CAPRICHOS,FELIZMENTE, NO RESISTEN A TEMPESTADES.
Uffff han habido hartos comentarios con respeto a la ley de expropiación, algunos han dicho: "será una medida que incentive las invasiones, la informalidad, que es tierra que se le está regalando a los "pirateadores de terrenos, a traficantes", se ha dicho que la referida ley tiene como fin el volver legal una realidad que es informal. Un último y escalofriante comentario es el que todas la familias beneficiarias "están saltando de alegría por esta medida". Harto metiche en el tema, poco razonamiento social.
La ley de por sí es populista, no tengo discusión en ello. Pero todos los comentarios y argumentos citados hacen más del mismo: ser indiferentes, una vez más, al tema de la invasiones y asentamientos humanos.
No creo que este tipo de leyes INCENTIVEN las invasiones, para empezar las invasiones no se producen de la noche a la mañana siguiente, son procesos de lenta consolidación y que ganan fuerza debido a la inacción del Estado y legitimación que les da el mismo. COFOPRI y diferentes órganos estatales (el Ministerio de Vivienda entre ellos) han metido la mano alguna vez en estos mismos terrenos; sin embargo, su intervención ha sido pasajera y sin buen provecho. Como señala un excelente trabajo (1), específicamente en Lomo de Corvina, pareciera que el Estado actúa sólo cuando existen problemas coyunturales graves (Lomo de Corvina sufrió un terrible incendio en el 2003 y el estado derecto como zona de emergencia a dicho sector) y cuando también se necesita apoyo en las encuestas de popularidad.
Considero que las invasiones son fenómenos extremos que surgen de una necesidad por algo tan básico como lo es un lugar para vivir y desarrollarse. No hay motivo por el que se deba creer que mañana más tarde un grupo de personas se organice con el fin de invadir un lugar en el que nadie habita. La organización ocurre cuando existen pares, iguales que tienen un fin en común, en este caso los presentes invasores y poseedores de tierras no tienen un fin, sino algo más fuerte aún: una misma realidad. Es una necesidad básica la que ellos buscan, no se puede pensar que el querer vivir y desarrollarse en algún lugar específico es una conducta incentivada, puesto el vivir ello es una conducta inherente al ser humano.
Si se está buscando formalidad en este sector, creo que de por sí está apuntando muy lejos. Un estudio (2) sobre invasiones, concluye que un título no es la prioridad que tiene un invasor, el invasor es un poseedor, y aquel de por sí ya goza de derechos con respecto a su vivienda. Todos estos giran en torno a un derecho que se forma en el invasor, me refiero, al derecho expectaticio. Dicho concepto es una construcción teórica que circunscribe derechos que sí conocemos y que el estudio citado recoge:
“...la invasión marca el nacimiento del derecho expectaticio; el título, el paso del derecho expectaticio al legal; y finalmente, el registro, el paso del derecho legal al registrado. El derecho expectaticio refiere, “se origina a través de una invasión o toma de posesión, o en un compraventa ilegal de terrenos agrícolas. No goza de legitimidad alguna según las leyes del país, pero su existencia se sustenta tanto en el percepción del propietario como en el consentimiento y reconocimiento por parte de la sociedad. Poseer un derecho expectaticio tampoco debe considerarse solo la probabilidad de un beneficio a recibirse e el futuro, como quien adquiere una apuesta en el hipódromo o compra un billete de lotería; más bien, ser poseedor de un derecho expectaticio es poder ya, en la actualidad y en algún grado usar, disfrutar, reivindicar la propiedad de un terreno.”
Razón no falta, puesto el mecanismo de la posesión de por sí permite acceder a servicios como el agua , luz telefonía, etc. No es requisito el tener un título de propiedad, puesto como ya sabemos, las invasiones no parten en un inicio como legítimos propietarios. Así como los pagos de servicios públicos no acreditan la propiedad, de la misma forma no se acceden a ellos presentando el título de propiedad. Ahora basta el de posesión.
El título, no ayuda en nada a mejorar una cruda realidad, lo que sí puede ayudar es impulsar los programas de agua y desagüe en lugares que son abastecidos por el camión cisterna. No me río cuando aparece una sentencia que califica al agua como un derecho fundamental, puesto fuera de los errores de nominación jurídica, existen urgencias que deben ser atendidas inmediatamente.
Si se quiere mejorar la realidad de estos enormes grupos de personas se debe de empezar por las necesidades que señalan los mismos pobladores (agua, luz, teléfono, postas, colegios, etc.). No es necesario el garantizar la propiedad en la que viven, recordemos que estás invasiones de aproximadamente 10 años atrás y saben perfectamente que no tienen título de porpietarios puesto son invasores.
Lamentablemente estos invasores no confían en el Estado, puesto éste aún no los ha tocado u atendido, y medidas y comentarios como los que señalé al inicio, no hacen más que hacer una cadena de indiferencia ante una realidad que no quiere ser atendida. El problema no se ataca correctamente y otra vez no se aporta para mejorar la cruda realidad de lugares que merecen condiciones mínimas para buscar su mejor desarrollo.
La presente ley hace poco por toooooda la gente que vive en los Asentamientos Humanos y muchos columnistas lo mismo.
Muy buena. Yo me imagino otra edición, con muchos elementos que la mayoría dominamos pero no nos atrevemos a usar ( la mayoria eh! conozco harto loco), no hay que ir muy lejos para brillar mucho. Se puede brillar con lo poco que se tiene. " Asi es" me diría una personita muy personita que tiene un demonio en la cabeza.
Siempre que inicias prácticas o algún trabajo con el mismo fin (iniciarte en tu carrera), ves a tus futuros colegas como ejemplos a seguir. Así, no es muy difícil ubicar al hábil, al letrado y culto, al vago pero inteligente, a todos los administrativos que siempre están para ayudar, a los del almuerzo, a los bromistas y a tus pares, los otros practicantes.
A veces las conversaciones son del todo interesantes y algunas lamentablemente inexplicables.
Hace ya bastantes años, fui a comer con un buen grupo de abogados, y como es normal en el ocio de particulares almuerzos decidimos no hablar de derecho, para qué, si a veces hay cosas más entretenidas.
Yo entusiasmado por comerme el ceviche de entrada, mostraba mis nobles modales al tratar de seguir una conversación que no entendía ni me interesaba entender, todo ello hasta que escuché: “es así que la gente de la sierra piensa menos”.
Whattttttttt??
Perdón, perdón, pero creo que me perdí, como así llegamos a esa conclusión- Increpé delicadamente.
Señorona 1: Claro pues Omarcito, es que la gente de la sierra piensa menos porque están ubicados geográficamente en la altura y como tú comprenderás físicamente en la altura hay carencia de oxigeno y es obvio que su cerebro piensa menos.
Señorona 2: Claro, por eso hay poco desarrollo, no entienden bien los temas, no son hábiles, etc.
Cernícalo 3: Que loco no?
Me quedé absolutamente loco, no asombrado sino loco, con toda la porquería que estaban hablando, no solamente porque tengo amigos y familiares de la sierra, sino porque sentía que me estaban tomando el pelo o de repente estaba siendo víctima de alguna provocación.
No iba a responder dando el respectivo ataque con las respectivas alusiones a la discriminación por origen étnico – Puesto no creo en las razas como concepto- o las incoherentes argumentaciones de física extraterrstre que sostenían. Ello habría sido incomprendido, puesto no estaba delante de algún misterioso estudio de campo, sino ante un razonamiento de los más miserables.
Así, que respondí: - Ustedes han estado en la sierra?- Todas : “Claro”. Comenté algo así como: “ Y ustedes aprendieron todo eso en sus clases de física o de educación física”
Todas calladas.
No creo que haya ganado mucho con semejante comentario, no podía abandonar la conversa como muchas veces hice ante alguna conversación sosa de universidad, seguía sentado ahí con mi ceviche y con mis señoronas acompañantes, a ninguna le gustó mi cara y creo que me agarraron antipatía. Fue la última vez que me llamaron para almorzar juntos, no me sentí mal ni bien. Sentía que no había pasado nada, me llevé la moraleja de que lo sucedido ocurre cuando las conversaciones no te llevan a nada y simplemente las recuerdas por ser bobas. Nunca más me invitaron a comer, pero felizmente me siguieron diciendo “Omarcito”, cachosamente, pero felizmente "Omarcito".
Un buen día y seguro aprovechando algún buen evento con una noble finalidad. Mi amigo tuvo la suerte de compartir la mesa con un destacado profesor de la Facultad de Derecho PUCP. Conversaron de diferentes temas; de la vida, de la realidad, de la situación, etc etc. Mi amigo como todo un buen aún estudiante de derecho y el profesor como todo buen profesor, derivaron la conversa hacia algo inevitable, el lado jurídico. Bla bla bla ble ble ble, comenzaron a tocar el tema del “Acto Jurídico” ( el cual es un acuerdo de voluntades entre dos personas y con relevancia jurídica y más bla bla bla) , no sé por qué motivo hablaban del acto jurídico por aquí, del acto jurídico por allá, etc etc. De repente, el profesor sintió una presencia extraña, se había percatado que su conversación estaba siendo espiada al mínimo detalle, por nada menos, que un menor de edad que también compartía la mesa. El muchacho lucía muy atento y entusiasmado. Posiblemente un futuro abogado…
El profesor, luego de pedir permiso a los padres del niño, le lanzó una pregunta desafiante y curiosa:
-Niño: entiendes lo que estamos hablando?- El niño dijo: -Sí- Marcial Rubio dijo: - Así?. Entonces sabes lo que es el “ACTO” El niño said: Claro que sí sé MR: Haber… entonces qué es el “ACTO” Niño: El “ACTO” mmm ¡es en donde guardo mis juguetes! MR: Quééé? y cómo es eso de “en donde guardo mis juguetes”. Niño: Sí, es que cuando mi mamá se amarga siempre me grita “guarda tus juguetes en el ACTO” Y mis juguetes siempre los guardo en mi baúl. Todos: OH! , algunos “ja ja ja” y pero casi todos: “oh!”
Cabe precisar que he incorporado nuevos eventos para la anécdota que me contó el buen Martín Soto, un buen día, sin lluvia, al costado del buen Edward Dyer.