
Cuantas caras habré visto en la universidad, cientos, puede ser. Todas las he sabido reconocer, de repente sin saludar a todas, pero sí a reconocerlas. Me las encontré en los paraderos, en barranco, en miraflores, al frente de la pucp, en la entrada de algún cine, en el café, en los micros, en revistas, en afiches, en el periódico, en las cafetas, en las encerronas, etc. "Esa cara es de la católica, de hecho"
Así como he sabido reconocer caras, es posible que "ellos" "the others" puedan reconocer la mía, por qué no?. Ribeyro, escribió alguna vez, la posibilidad de que se repitieran rasgos de un rostro en otro, en ese sentido, es posible encontrar personas que tengan rasgos similares.
Yo no puedo sostener esa teoría, pero sostengo que una cara en la católica es irrepetible, inconfundible.Cuántas serán las historias de amistad, "esa gente", "cómo estás pues compadre a los años, te acuerdas de la gente del T", "amigooooo a los años, qué es de tu vida".
Conocí las caras de la biblioteca, de la gente que para por el CAPU, de la gente de las pichangas, de las cafetas, de otras facultades. Ubiqué, así como hacen bastantes, a las chicas guapas, a los que compran libros, a los locos del taco, a los que almuerzan el pan del "tio bigote", a los que dormían en los jardines, a los que comían el plato económico, a los que les gustaba el pin-pon, conocí muchas muchas caras y espero recordar a todas aquellas.
Mi papá no ha tenido ningún problema en reconocer a los amigos que no veía por 30 años. Espero que a mí pase lo mismo. Don Luis Jaime Cisneros, tenía la peculiar forma de memorizar los nombres de sus alumnos recordándolos por los peinados que llevaban. Los nombres que me llevo yo, son varios, los recuerdos son aún más. He intentado relacionar a cada persona con alguna anécdota, le estoy poniendo más fe a lo vivido con ellos, que a la costumbre de haberles visto la cara ya unos buenos años.












